Voluntariado internacional en Camerún, un antes y después en mi vida

    Compartimos la experiencia de una de nuestras voluntarias en Camerún, Zenaida Aguilar. Seguro que os gusta su lectura y muy recomendable para los que quieran tener una experiencia de voluntariado internacional en Camerún.

    La misión en la cual yo participé se encontraba en Camerún, en un barrio situado a las afueras de Douala. Las Hermanas han creado allí una casa de acogida, varios colegios y un dispensario, también tienen una misión en el norte donde también hay un dispensario y una escuela.

    ¿Qué tareas puedes hacer en esta misión?

    Dispensario si eres enfermera o médico te necesitan y mucho, sino puedes ayudar a organizar, limpiar y acompañar a los pacientes.

    Apoyo en la casa de acogida dar clases de inglés básico y preparar material didáctico que le sirva de apoyo a los profesores para dar las clases, pero esto es secundario, lo importante es compartir momentos con ellos, momentos llenos de vida.

    Colonias de vacaciones campamento que se organiza entre voluntarios que vienen de fuera y los propios cameruneses que ayudan también altruistamente. Consiste en organizar actividades para los niños del barrio, sería bueno traer material para utilizar allí, desde pinturas de cara y manos, comba, hilos para hacer pulseras, pompas…cualquier cosa por muy básica que sea les va a hacer inmensamente felices. Es increíble ver sus caras de emoción.

    Horario a las 6h nos despertábamos, a las 6.30h desayunábamos, a las 7h talleres en la casa, a la 13h comida, a las 14h íbamos a las colonias y a las 18h debíamos estar en casa porque oscurecía. Al regresar nos quedábamos comentando el día, compartiendo impresiones entre nosotras y compartiendo momentos con las niñas de la casa. A las 20h cenábamos y sobre las 22h nos dormíamos.

    Si no eres creyente no hay ningún problema ellas respetan todo tipo de ideologías, te acogen y hacen que te sientas como en casa.

    No es un lugar peligroso, aunque es importante hacer caso a las indicaciones que te den. Cuando oscurece debes andar con precaución y cuando te mueves es mejor ir en grupo con alguien de la zona que conoce el entorno. Yo no sentí en ningún momento peligro, a las hermanas las conocen y saben que están haciendo una gran labor por la zona, las respetan mucho.

    Por lo que respecta al visado debes ir a la embajada y preguntar qué es lo que necesitas.

    Es interesante que sepas un poco de francés, no tienen un acento difícil pero debes tener conocimientos para aprovechar más la experiencia y poder comunicarte mejor.

    Un consejo, no vayas con expectativas de cambiar toda la realidad porque no es posible, debes ser realista y saber hasta donde puedes llegar, el tiempo es limitado y la situación por desgracia complicada, pero juntos, haciendo pequeños cambios conseguiremos una gran transformación.

    Baúl de los recuerdos

    Mi madre, médica, siempre había querido ir a África, me transmitía su pasión por viajar, por conocer la cultura africana, por aportar un granito de arena dentro de tanta desigualdad. Esperé unos años para poder irme pero lo conseguí, tuve la suerte de entrar en el Colegio Mayor Mara en Madrid, gestionado por las Misioneras Cruzadas de la Iglesia. Ellas me dieron la oportunidad de irme un mes a Camerún, así que a mis 21 años nos juntamos cuatro chicas y emprendimos el viaje, Carmen, María y Alba, cuatro chicas diferentes pero con una misma ilusión que hicieron que la experiencia fuese más increíble aún.

    Sentía ganas de llegar, de dejar de imaginar y hacer realidad ese sueño. Cargamos las mochilas de ropa, material y medicamentos que recogimos de nuestro entorno y nos subimos al avión. Muchos nervios y mezcla de sensaciones, fue largo el viaje pero llegamos.

    Allí nos estaban esperando las hermanas, de camino a casa comenzó a amanecer y empezamos a ver la cruda realidad: caminos de tierra, tráfico, mucha gente, mucho caos y mucha pobreza, pero allí estábamos con los ojos muy abiertos, intentando que nada se escapase.

    Llegamos a Ndog-Passi uno de los barrios periféricos de Douala donde la marginación y la exclusión social son señas de identidad. Allí se encontraba la Casa de Acogida Aisa, donde íbamos a vivir durante nuestra estancia, desde 2009 acoge a 23 chicas de entre 14 y 18 años que se encuentran en riesgo de situación de calle. El objetivo de este proyecto es acogerlas afectivamente pero también formarlas. Tienen encuentros individuales con las hermanas, les dan clases de cocina, peluquería, informática, costura y de estética. También les enseñan matemáticas e inglés, esto les permite insertarse en el mundo laboral. Nuestra misión era enseñarles inglés y crear un taller en el que ellas hiciesen su propio material didáctico como por ejemplo mapas, vocabulario, el cuerpo humano, consejos… así los profesores podrían utilizarlos para dar las clases.

    En un lateral de la casa había un pozo donde toda la gente del barrio podía coger agua, ayudaban a mucha gente.

    Pero no era lo único que vivimos con ellas, también compartimos bailes, reímos, intercambiábamos ideas, nos contaban sus cotilleos, sus historias de vida… Vivir en la casa con las hermanas y ellas fue toda una experiencia. Es impresionante el acogimiento que les dan, su implicación para que salgan adelante es de auténticas valientes y esta pasión nos la transmitían a nosotras cada día.

    Algunos días nos turnábamos e íbamos a ayudar al Dispensario del barrio de Oyack gestionado por las hermanas también. Alba, una de las voluntarias, era enfermera por lo que iba todas las mañanas a hacer curas, pasar consulta… en cambio nuestra actividad dependía de la necesidad que hubiese en el momento, desde hacer inventario de los medicamentos, organizar el almacén, limpiar, hablar con los pacientes… Era increíble la alegría que se vivía a pesar de lo que pudiesen estar sufriendo.

    Y llegó la hora…¡Colonie de Vacances!, 45 minutos hasta llegar, por caminos de tierra y barro, llenos de niños gritando ¡Les blancs, les blancs!, los 45 minutos más felices de mi vida. Íbamos todas las niñas de la casa y los niños que se nos iban uniendo por el camino, no tenían que avisar a nadie, nos daban la mano y continuaban el camino con nosotras, ya no tenían que trabajar en el campo o vender por la calle.

    Junto con unos voluntarios del barrio que habían estudiado en las escuelas que las hermanas juntábamos a unos 50 niños, nuestra misión era hacerles felices durante unas horas, nada importaba, el tiempo se paraba, solo cantábamos, bailábamos, nos pintábamos la cara, jugábamos a hacer pompas, pases de modelos… había niños de todas las edades, desde 2 a 13 años. Cada día se iban uniendo más y más niños, era fantástico, solo tenían que disfrutar.

    ¿Qué aprendí?

    Creo que sería más corto contar lo que no aprendí…Wau cuanta felicidad, cuantas sonrisas, cuanta complicidad…El ritmo es diferente, no hay prisa para nada, al principio te cuesta pero te acaba encantando. A la vez el caos del mercado, de la carretera llena de coches sin direcciones, sin líneas, autobuses a rebosar… pero qué bonito todo, cuantos colores, cuantas miradas brillando.

    Para mí este viaje fue una renovación del alma, fue crecer de todas las formas posibles, un antes y un después en mi vida. Algo no tan bueno que puedo decir es que te engancha y mucho, pero no pasa nada, arriésgate porque no hay nada más bonito que vivir una experiencia así.

    Cuando regresas todo ha calado en ti, has cambiado, no ves la vida de la misma forma, te vienen a la cabeza imágenes, situaciones vividas, sensaciones que sirven para recordarte lo que verdaderamente importa y nunca nunca las olvides porque es uno de los objetivos de estas experiencias, poner los pies en la tierra.

    Gracias Camerún, gracias a las Hermanas Teo, Alejandra y Castillo por habernos enseñado a dar tanto amor y a los voluntarios cameruneses por habernos acogido como unas camerunesas más.

    Para despedirme os dejo con Jeyson uno de mis mejores recuerdos en este viaje.

    Si queréis preguntarme algo estaré encantada; podéis escribirme por facebook: Zenaida Aguilar Vijande

    Visto en : mapayuda.org

    Guardar

    No Comments

    • Your email address will not be published. Required fields are marked *
    • You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

    Bajar a la calle sin Fronteras es una organización sin ánimo de lucro.

    User Login